
Esta casa es una exploración arquitectónica sobre el peso, la gravedad y la relación esencial entre estructura y paisaje. Implantada en un entorno boscoso, la vivienda se concibe como una pieza monolítica que emerge del terreno y, al mismo tiempo, parece flotar sobre él. El proyecto no busca mimetizarse con la naturaleza de manera literal, sino establecer un diálogo de contraste controlado: geometría precisa frente a organicidad, horizontalidad construida frente a verticalidad arbórea.
El concepto rector parte de una pregunta fundamental: ¿cómo puede una casa convertirse en topografía? A partir de esta premisa, CHIHUACO se desarrolla como una sucesión de planos horizontales superpuestos que reinterpretan la idea de estratos geológicos. Las losas se proyectan hacia el exterior generando grandes voladizos que protegen, sombrean y enmarcan el paisaje. Estas plataformas no solo organizan el programa, sino que construyen una experiencia espacial basada en la compresión y la expansión.
La vivienda se eleva sobre un basamento contenido, liberando el plano del suelo y permitiendo que la vegetación fluya por debajo de la estructura. Esta decisión reduce el impacto sobre el terreno y refuerza la sensación de ligereza del volumen principal. El acceso se convierte en un recorrido secuencial: escalones macizos emergen como piezas escultóricas que guían al visitante hacia un vacío estratégico, un umbral que enmarca el cielo y anticipa la espacialidad interior.
Materialmente, CHIHUACO se define por una envolvente continua de concreto texturizado y planos revestidos en madera oscura. El concreto aporta masa, permanencia y carácter tectónico; la madera introduce calidez y profundidad. La combinación no es decorativa, sino conceptual: expresa la dualidad entre lo permanente y lo habitable, entre estructura y experiencia. Cada material se manifiesta con honestidad, revelando su textura, su peso y su proceso constructivo.
La organización interior responde a una lógica clara y contenida. Los espacios se disponen alrededor de un núcleo estructural que articula circulaciones verticales y servicios, permitiendo que las áreas sociales se abran hacia el paisaje. Grandes superficies acristaladas establecen una continuidad visual con el entorno, mientras que los voladizos controlan la incidencia solar y generan penumbras profundas que enriquecen la percepción espacial.
Uno de los elementos más significativos del proyecto es la escalera exterior, concebida como un gesto escultórico tallado en el volumen. Más que un simple elemento funcional, se convierte en un recorrido arquitectónico que conecta niveles y revela distintas perspectivas del bosque. Este gesto refuerza la idea de la casa como paisaje habitable, donde cada desplazamiento ofrece una nueva relación con el entorno.
CHIHUACO no es una vivienda que se impone; es una arquitectura que se afirma con claridad formal y coherencia conceptual. Su presencia es contundente, pero su implantación es respetuosa. La casa se entiende como una pieza atemporal, donde la precisión geométrica y la materialidad honesta construyen una experiencia de contemplación y arraigo.
CASA CHIHUACO . GRAVEDAD, EQUILIBRIO, NATURALEZA
















¿Por qué el hombre no come una sola vez al día?
Dios creyó prudente que el hombre comiera una sola vez en el curso de cada día y mandó al chihuako a participar su determinación. Pero el ave mintió, cambió el encargo de Dios y dijo:
“Sapa p’unchaysi kinsa tawa mihunkichis...”
(Dice él que al día comerá tres y cuatro veces).
Y la mentira se cumplió. Como consecuencia, la furia de Dios dijo la maldición:
“Kunanqa p’itakachaspaykin wanka-wankata mihuspasykin bidyakita pasanki...”
(Tutaqami iskayta kinsata p’itaspa yarqaypi illarinki...”
(Desde hoy pasarás tu vida saltando sin tregua. Por las noches te sobresaltará el hambre y amanecerás hambriento).
Por eso, la tripa se hizo un recoveco y el animal se hizo pasasqiki (que defeca cuando come y de inmediato) y proverbialmente azotado por el hambre. A quien come a cada instante se le llama “chihuaku” o “chiwako”.
-MOROTE BEST, EFRAIN, 1988. Aldeas sumergidas: cultura popular y sociedad en los Andes. Cusco: Centro de estudios rurales andinos "Bartolomé de las Casas"
